Al final cogimos un vuelo de Madrid a Viena, allí una escala de una hora que consistió en buscar otro avión más grande para ir a Sydney. El billete ponía que iba directo pero paramos una hora en Kuala Lumpur. Unas cuantas horitas más tarde pudimos ver por fin lo que nos esperaba en Australia: el Outback
Después de unas cuantas horas viendo lo mismo por la ventana, por fin llegamos a Sidney
¿Y qué se hacen tantas horas en el avión? Pues la verdad es que no mucho, la cosa es hacerse a la idea de que vas a estar veintipico horas sentado, armarse de paciencia y hacer cosas que se hacen normalmente sentado. Nosotros estuvimos durmiendo de Madrid a Viena (alguna ventaja tenía que tener salir a las 6 de la mañana).Y luego viendo las películas que te ponen en el avión(en alemán y afortunadamente también en inglés) , y por supuesto también tiramos de portatil, así que ¿Hay algo mejor para ver en un avión que unos episodios de Perdidos? Además, en caso de extremo aburrimiento, hay unos ejercicios de gimnasia la mar de entretenidos recomendados para la gente madura, y para Celia especialmente, que obtuvo su tabla de entrenamiento de la afamada doctora Trenc.
Y por fin en el aeropuerto la primera sorpresa. La señora de inmigración habla inglés peor que yo. Pero por lo menos no hay mucho que hablar, la señora me pone un sello en el pasaporte y luego nos meten las maletas por rayos x, y ya nos sueltan. Pero yo seguía con la sensación de que no me había ido de España.
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