Este fin de semana nos hemos tomado unas vacaciones de relax. Por una vez vamos a dejar de ver cosas y vamos a relajarnos tranquilamente en el Benidorm australiano:
Surfers Paradise.
Pero por supuesto, no vamos a cesar en nuestro intento de acabar con la sequía en Australia. Después de aumentar las reservas de agua en los
embalses de Sydney y dar agua en el
Valle del Hunter, esta vez ha sido la Sunshine Coast la que ha recibido nuestra ayuda. Aunque quizás se nos
haya ido un poquito la mano otra vez. Por lo menos esta vez lo gordo fue 200 km al Norte, así que a nosotros sólo nos cayeron algunas gotas.

Afortunadamente eso nos quedaba lo bastante lejos y a nosotros no nos afectó nada más que el sábado que estuvo lloviendo algo. Aún así se notaba que había habido un temporal bueno y estaba la arena con cadáveres de peces y medusas. Por cierto las medusas secas suenan muy parecido al papel de bolas cuando las pisas. ¡Un vicio!
El domingo debía de llover en todo Queensland pero, milagros de esta vida, en la playa hacía sol. Así que empezamos a recorrerla. Al final el claro debía ser más grande de lo que pensamos, porque nos hizo bueno todo el rato y eso que llegamos hasta el final de la playa (unos 8 km).

Y el lunes, volvimos a ser niños otra vez. ¡Nos fuimos al parque de atracciones de agua! Y también el reencuentro con las cámaras de carrete de toda la vida. En este caso una de usar y tirar de agua. Así que no podemos ver las fotos hasta que acabemos el carrete y las revelemos. ¡Hay que ver cómo han cambiado los tiempos! Y eso que yo no tuve cámara digital hasta hace tres años.
Y ya el martes no hubo más remedio que volverse otra ver para casa. Pero esta vez teníamos una novedad. ¡La luna estaba roja! Por una vez no fue un evento organizado por el ayuntamiento, sino un
eclipse total de luna. Yo es la primera vez que veo uno en mi vida. Y es que ya era hora de que alguna cosa de estas pasara a las 8 de la tarde en vez de a las cuatro de la mañana.
Las fotos, dándole abajo. Subtítulos by Celia Lasheras Ltd.