jueves, 27 de septiembre de 2007

Montañas Azules

Por fin llegó el momento. Después de estar casi nueve meses en Sidney fuimos a ver otro de los 10 sitios en Australia que son Patrimonio de la Humanidad.

Esta vez no hemos tenido que coger un avión, ni siquiera alquilar un coche. En dos horas y media en tren se llega a las Blue Mountains. Nosotros paramos en Katoomba, para por fin poder conocer a en persona a las tres hermanas que tanto hemos visto en las fotos. Et voilá, aquí os las muestra la afazata.

Una vez hechas las presentaciones al día siguiente fuimos a conocerlas más de cerca y nos dedicamos a darnos un paseito por el monte, que es lo nuestro. Así que se empieza bajando a la parte de abajo por unas escaleritas de nada que hay. Sólo se tarda en bajar unos 30 minutos más o menos. Después anduvimos todo por abajo. Y allí lo de siempre, eucaliptos, cascadas, paísajes espectaculares, pájaros raros.

Y luego por supuesto había que volver al punto de partida. ¿Os imagináis por dónde? Pues estáis equivocados. Afortunadamente hay un antiguo tren minero que te sube hacia arriba. Ponía que es el que tiene más pendiente del mundo. Creo que es la primera cosa que veo que no es la más grande del hemisferio Sur.

Después del ejercicio hay que recuperar las calorías quemadas. Katoomba es un pueblo un poco "jipi" y tiene vetados los McDonalds, KFC y demás exquisiteces. Así que nos vimos obligados a ir a tomar un Devonshire tea (Cream tea en Inglaterra) en un sitio muy majo de Art Déco, que dicen los finos.

Más fotos dándole abajo.

martes, 18 de septiembre de 2007

Huyendo del Sr Arbusto

Este fin de semana ha sido la reunión del Apec. Lo cual quiere decir que hemos tenido a todos los mandatarios del Pacífico pasando el fin de semana en Sidney comiendo caviar en la Ópera, viendo la fauna local, fuegos artificiales y vistiendo el típico traje australiano: ¡El impermeable!

Por supuesto los residentes no hemos sido ajenos a esta celebración y hemos sido obsequiados con el tráfico cerrado en todo el centro de la ciudad, helicópteros pululando por los cielos día y noche. Vamos, lo más.

La única parte buena ha sido que nos dieron el viernes libre, y siguiendo el consejo de las autoridades abandonamos la ciudad. Obviamente los fuegos artificiales esta vez no eran para nosotros.

Despues de dos horas de atasco para salir de Sidney y otras dos conduciendo podemos por fin llegar a Port Stephens. Por supuesto seguimos con nuestra misión de acabar con la sequía en Australia y vuelve a llover.

Al día siguiente vamos a las dunas de Stockton, por lo que dicen el sistema de dunas más grande del hemisferio Sur. Realmente espectacular, lo más parecido a estar en un desierto de arena que hemos estado en nuestra vida. Empiezas a caminar, ves los 4x4 a lo lejos y sólo ves arena. ¡Y eso que sólo anduvimos unos 1 km de los 35 que hay! La próxima vez habrá que alquilar un quad.

Al día siguiente intentamos visitar algunas playas que nos quedaban por conocer, pero nada más pisar la primera se pone a jarrear. Por lo tanto decidimos buscar un plan B...
Y acabamos en el valle del Hunter, que es La Rioja de New South Wales. Básicamente lo que vemos una carretera y un montón de bodegas a cada lado. Y allí vas visitándola y te dejan a catar los distintos caldos de la tierra. Desgraciadamente tenía que conducir y no pudimos acabar cantando el Asturias patria querida...

Las fotos abajo.

Port Stephens

jueves, 6 de septiembre de 2007

El paraíso de los surfistas

Este fin de semana nos hemos tomado unas vacaciones de relax. Por una vez vamos a dejar de ver cosas y vamos a relajarnos tranquilamente en el Benidorm australiano: Surfers Paradise.

Pero por supuesto, no vamos a cesar en nuestro intento de acabar con la sequía en Australia. Después de aumentar las reservas de agua en los embalses de Sydney y dar agua en el Valle del Hunter, esta vez ha sido la Sunshine Coast la que ha recibido nuestra ayuda. Aunque quizás se nos haya ido un poquito la mano otra vez. Por lo menos esta vez lo gordo fue 200 km al Norte, así que a nosotros sólo nos cayeron algunas gotas.

Afortunadamente eso nos quedaba lo bastante lejos y a nosotros no nos afectó nada más que el sábado que estuvo lloviendo algo. Aún así se notaba que había habido un temporal bueno y estaba la arena con cadáveres de peces y medusas. Por cierto las medusas secas suenan muy parecido al papel de bolas cuando las pisas. ¡Un vicio!

El domingo debía de llover en todo Queensland pero, milagros de esta vida, en la playa hacía sol. Así que empezamos a recorrerla. Al final el claro debía ser más grande de lo que pensamos, porque nos hizo bueno todo el rato y eso que llegamos hasta el final de la playa (unos 8 km).

Y el lunes, volvimos a ser niños otra vez. ¡Nos fuimos al parque de atracciones de agua! Y también el reencuentro con las cámaras de carrete de toda la vida. En este caso una de usar y tirar de agua. Así que no podemos ver las fotos hasta que acabemos el carrete y las revelemos. ¡Hay que ver cómo han cambiado los tiempos! Y eso que yo no tuve cámara digital hasta hace tres años.

Y ya el martes no hubo más remedio que volverse otra ver para casa. Pero esta vez teníamos una novedad. ¡La luna estaba roja! Por una vez no fue un evento organizado por el ayuntamiento, sino un eclipse total de luna. Yo es la primera vez que veo uno en mi vida. Y es que ya era hora de que alguna cosa de estas pasara a las 8 de la tarde en vez de a las cuatro de la mañana.

Las fotos, dándole abajo. Subtítulos by Celia Lasheras Ltd.

Surfers Paradise