Desde luego que esto de atender a las visitas es de lo más duro: que si ir a cenar, que si nos vamos de viaje por ahí, esta tienda de correos no la hemos visto aún, yo quiero ver la bahía de Adelaida. Luego llévalos a los aeropuertos, tráelos, haz horas por las tardes para recuperar las que estuviste los aeropuertos...
Vamos un auténtico sin vivir... que esperamos que se repita. A ver si se anima alguien. ¡La pensión está vacía a partir del 30 de diciembre!
Así que mientras tanto a ver si pongo al día la cosa esta: Tengo un viaje que contar, me está saliendo bigote, hemos montado en helicóptero... En fin poco a poco.
Otro de los motivos del retraso han sido los miles de fotos que se han dejado mis padres de recuerdo. Aquí os dejo unas pocas. Yo creo que se lo pasaron bien. A ver que cuentan por allá.