jueves, 31 de enero de 2008

Progenitores 6: Apollo Bay - Melbourne

Hoy va a ser el último día que hay que conducir. Por fin vamos a llegar a Melbourne.

Pero primero hay que ver un poco como es el pueblo. Nada en especial, una playa grande al lado de las montañas, todo lleno de unas algas enormes... Vamos lo normal por estas latitudes. El caso es que al final nos vamos pronto al mirador de los marineros. Pero al aparcar el coche, catástrofe, hay que caminar cuesta arriba un rato, con lo cual ya se pueden imaginar los comentarios del tenor y soprano venidos del hemisferio Norte. Yo la verdad que cuando ya llegue arriba sólo tenía ganas de poder volar.

Después de bajar la cuesta (esta vez sin murmullos), empezamos a tirar millas. Si la carretera ayer era de acantilados y formaciones rocosas, hoy es más de la selva metiéndose en el mar. Desgraciadamente para hacer las fotos hay que seguir parando a la derecha con las consabidas valoraciones sobre la seguridad, visibilidad y conveniencia de la maniobra.

De repente Celia dice ¡Para! ¡Para! ¡Qué hay un koala! Y no era uno, había varios. Y una incluso llevaba el Joey y todo. Desde luego la capacidad de observación de esta chica nunca me dejará de sorprender (para el que no lo sepa, los koalas duermen unas 20 horas al día, y se caracterizan por estar totalmente quietos en las ramas de los árboles y el color del pelo es el mismo que el de la corteza del Eucalipto).

Parece que hoy es el día de la fauna australiana. Después paramos Anglesea, y por supuesto, su famoso campo de golf. Dicen las guías que tiene una población residente de canguros. Lo que no te puedes imaginar es que hay decenas de canguros saltando por los greenes y calles del campo. Ni que uno va a ver a sus progenitores emocionados como si tuvieran ocho años.

Y ya después un poco de coche y por fin aparece Melbourne al fondo.

Por supuesto hubo un poco de aventura para llegar, nos cogió atasco para entrar, hubo que lidiar con los hook turns de Melborne, casi no nos da tiempo llegar a devolver el coche, y para coronarlo todo nos cogió un taxista loco después.

Pero al final conseguimos llegar al Windsor.

Las fotos del día abajo.
Apollo bay - Melbourne

martes, 29 de enero de 2008

Progenitores 5: Port Fairy - Apollo Bay

Hoy va a ser el gran día, vamos a ir al sitio de donde son las postales que no son ni del Uluru ni de la Ópera. Nos vamos a los 12 Apóstoles.

Pero primero hay que despedirse en condiciones de Port Fairy, así que nos vamos a desayunar al Rebacca's, y vamos luego a darnos un paseo a ver la islita de ayer de día y con menos frío. Y sí, por allí a lo lejos se ven algunos canguros e incluso alguno aparece de cerca. Cuando nos vamos del pueblo, en media hora más o menos nos metemos en la Great Ocean Road.

Como estamos yendo al revés que todo el mundo empezamos por la bahía de las islas, que es por donde se suele acabar. El caso es que al ser una costa de acantilados desde el coche no se ve mucho. Así que básicamente el viaje consiste en meter el coche hacia la derecha (atravesando el tráfico), oír al comité de sabios copilotos sobre la conveniencia y seguridad de dicha maniobra, aparcar, bajar del coche y encontrarse con esto.

Después de un rato viendo la costa, habiendo comido y dado de comer a las gaviotas, mis jefes se hartan de estar encerrados en el coche y deciden que hay que probar otro medio de transporte. Así que acabamos montando en helicóptero.

Ya recuperados de nuestras hazañas aéreas por fin llegamos a los 12 apóstoles, que por cierto no son 12. Sólo les quedan 8 y uno ya desertó hace poco. Así que si alguien quiere ver esto tiene que darse prisa, que algo similar pasó en el London Bridge. Nos hacemos las fotos de rigor, y decidimos ir al siguiente sitio para hacer tiempo a que llegue al atardecer Los escalones de Gibson.

Volvemos a los 12 apóstoles, pero el sol sigue empeñado en estar ahí arriba y no baja. Y claro, se hace tarde, nos van a cerrar los restaurantes, patín patán y decidimos marcharnos. Y menos mal que fuimos de día. Lo que quedaba de carretera era igual que la de ir a Quintes, curva, contracurva, árboles a los lados. Pero al final llegamos al hotel, y sí, seguían los restaurantes abiertos.

Más fotos abajo.

Port Fairy - Apollo Bay

miércoles, 23 de enero de 2008

Progenitores 4: Robe - Port Fairy

Seguimos acercándonos a Melbourne. Hoy nos dedicamos a ver las playas de Robe y las del pueblo de al lado Beachport. Ya sabéis aguas azul turquesa y arenas blanquecinas, pero a mi madre lo que más le gustó fue el amanecer en el hotel.

Después de una paradita para ver (otro) campo de golf y un bañito en una charca de agua salada continuamos yendo hacia el Este, a Mount Gambier. El susodicho es un viejo volcán que se ha llenado de agua, con la particularidad de que se pone de color azul cobalto por razones aún desconocidas.

Otro poquitín más de coche y llegamos a Port Fairy para dormir. Aún nos da tiempo a ir a la isla Griffith a ver los colibríes. No sé si llegamos tarde o pronto, pero pajaritos no vimos ninguno. A cambio pudimos ver a algunos canguros paseando por la playa.



Y ya poco más. Se empiezan mis padres a poner nerviosos que nos cierran los restaurantes y tenemos que irnos a cenar...

Fotos abajo

Robe - Port Fairy

sábado, 19 de enero de 2008

Progenitores 3: Adelaida - Robe

Hoy comienza el gran viaje. ¡Nos vamos a Melburne! Pero esta vez vamos a hacerlo en coche, en vez de en avión.

En vista de que el primer día vamos a conducir bastante tiempo en mitad de la nada, pasamos la mañana despidiéndonos de las colinas de Adelaida. Primero vamos al monte Lofty desde se puede ver la ciudad desde arriba, y desgraciadamente seguimos sin encontrar rastro de la bahía.

Y luego vamos viendo los pueblos de Adelaida. Esta zona fue colonizada por luteranos alemanes huyendo del kaiser de la época y desde luego no han perdido el tiempo ¡está todo lleno de iglesias! Por supuesto paramos en el pueblo más turístico Hahndorf.

Continuamos el viaje, y llegamos a Murray Bridge. Preguntamos en turismo que podríamos hacer en 2 horas en el pueblo, y la señora nos dice que no vamos a tener suficiente tiempo para ver nada. Pero cuando nos vamos llegamos a la conclusión de que atravesar el pueblo con el coche es quizá pasar demasiado tiempo allí.

Y ya empezamos a recorrer el Coorong. Es curioso porque vas unas dos horas y media al lado del mar, pero sólo ves la vegetación de la duna en la derecha. Por extrañas cosas de la vida, paramos en una charca que tiene el agua morada.

Dos horas y media después volvemos a la civilización, y allí nos recibe Larry la langosta gigante. Pero otra vez el Mau Mau se nos ha adelantado. Son las 6 y ya está todo cerrado, pero por supuesto hay que hacerse las fotos.

Ya por fin llegamos a Robe y aún nos da tiempo a llegar al obelisco al atardecer...

Fotos abajo

Adelaida - Robe

miércoles, 16 de enero de 2008

Progenitores 2: Barossa Valley

Después de pasar el fin de semana en Adelaida, a un servidor le empieza entrar el mono. ¡Llevo dos días fuera de casa y aún no he conducido! Así que vamos a coger un coche ya. La excusa que les pongo a mis padres es que podemos ir a ver el valle del Barossa, que es de donde salen los mejores vinos australianos.

Empezamos el día yendo al muro de los susurros, que es una presa en la que si se pone una persona en cada extremo se oye perfectamente lo que dice el otro lado. Y funciona.Ya lo habíamos intentado hacer en Londres, en la galería de los susurros pero no fuimos capaz, demasiado turista supongo.

Y llega el momento de la degustación de caldos australianos. Pero desgraciadamente cuando ya estamos en Jacob's Creek, a los delicados estómagos de mis progenitores les parece que es demasiado pronto para meterse alcohol. Así que nos vamos a ver un poco la campiña sudastraliana para hacer un poco de tiempo.

Ya por la tarde y comidos, decidimos que ahora ya se puede ingerir alcohol. La pena es que no tuvimos en cuenta que Australia es un país de herejes, y por tanto a las cinco ya cierra todo. Pero por lo menos nos dio tiempo de llegar Penfolds y comprar provisiones para el resto del viaje.

Así que hubo que volver a casa, eso sí hubo que esquivar un caballín de camino a casa. El primer encuentro de mis jefes con las cosas grandes de Australia: el gran caballito balancín.

Las fotos del día, pinchando abajo.

Barossa Valley

domingo, 13 de enero de 2008

Progenitores 1: Adelaida

Vamos a hacer un poco de memoria. No mucho tiempo ha, mis padres decidieron que no podía ser eso de tener a los hijos tan lejos sin nadie que los cuidara, y decidieron venir aquí abajo a controlar que todo nos fuera bien. Después de dos días pensaron que estaba todo controlado y fueron a explorar el país. Cuando volvieron, sólo aguantaron una semana más de casa y tuvimos que marcharnos todos lejos de Sydney.... Y así empieza todo


Nuestra primera parada es Adelaida, la capital de Australia del Sur. Este es el único estado de Australia que no se colonizó a base de presos. La ciudad es como debía ser Sydney hace 40 años: con casas de 2 o 3 pisos máximo, y aún quedan algunas de madera. Pero cada cual tiene sus vicios, y a mis padres lo que más les gustó fue el campo de golf que hay en el centro de la ciudad.
El segundo día vamos a la zona de costa de Adelaida: Gennelong. Como de costumbre, el buen tiempo nos acompaña y hace un frío y un aire de narices. Afortunadamente mi padre se ha documentado bien, y nos recomienda ir al puerto de Adelaida, y ver la bahía que es preciosa. Tras volver al centro y coger un tren al puerto exterior llegamos al equivalente al Musel de Adelaida. Después de media hora mi reconoce que igual no es para tanto y la vuelta paramos en el puerto histórico de Adelaida pero tampoco hay mucho que ver.

También hay que decir que en Adelaida mis jefes por fin se atrevieron a comer comida algo más oriental que la italiana. ¡Fuimos a un griego, y les gustó!

Las fotos abajo

Adelaida

miércoles, 2 de enero de 2008

Feliz ano nuevo

Este ha sido el primer año que no hemos celebrado la Nochevieja. Esta vez hemos disfrutado del New Years Eve. Básicamente es lo mismo que en España, pero en pantalones cortos que aquí estamos en verano. Este año hemos aplicado el dicho de familiares y trastos viejos, pocos y lejos. Yo creo que la cosa más vieja que tenemos es el portátil que ya tiene la friolera de tres años y medio. Y aquí estamos Celia y yo solitos en casa.

Como en Sidney estamos mucho más avanzados que en España (ahora mismo la friolera de 10 horas), no se podían oír en directo las campanadas de la Puerta del Sol. Así que hubo que tirar de ingenio. Grabamos las campanadas de otro año (las de Martes y Trece si alguno se acuerda, ¡Bendito Youtube!) en el móvil, nos pusimos cada uno un casco en la oreja y a las 23:58 le dimos al play. Y funcionó. Y justo después, a ver los fuegos desde McMahons Point.


Lo mejor de la cosa era ver la cantidad de gente apelotonada en los parques de delante para ver los fuegos, y los residentes de la Blues Point Tower viéndolos tranquilamente desde los balcones (los más previlegiados) o desde el aparcamiento (la plebe). Y por supuesto luego brindar con fresas y sparkling wine, que es como se llama el cava aquí. Aunque siempre hay alguien que utiliza malas artes para comérselo todo.



Las primeras fotos de 2008 pinchando abajo.

Nochevieja