¡Por fin ha llegado el gran día! Después de tirarme un mes leyendo guías de viaje, buceando en foros, reservando hoteles y coches y demás parafernalia llega el momento de ver si todo ha merecido la pena. Mi tato se ha venido unos días a vernos y por fin... ¡Nos vamos a recorrer Australia!
Salimos por la mañana tempranito de Sydney y por una vez no tenemos que salir corriendo de casa. Todo sea dicho perdimos un tren para llegar al aeropuerto, pero ya lo teníamos previsto.
Después de tres horitas en el avión aterrizamos en Ayers Rock. Cogemos un coche allí, dejamos las cosas en el hotel, nos ponemos los sombreros, y nos vamos a.... ¡
Las Olgas! Ya habrá tiempo de ver a
Uluru al atardecer.
Cuando aparcamos en el aparcamiento, empiezan a aparecer unas molestas amigas, unas mosquitas que parece que sólo les gusta posarse en la cara de la gente, pero luego nos dimos cuenta que lo realmente les gusta es la piel de los sombreros.

Nos damos un paseíto por entre estas piedras, y llega el momento cumbre del día, ¡Vamos a ver el piedrón al atardecer! Así que vamos al sunset view car park (original el nombre, ¿eh?) Obviamente el lugar está lleno de gente, y parece que las moscas no lo han visto tan gordo en su vida - ¡Qué cantidad de pistas de aterrizaje! -, y empiezan a ser super super molestas, de hecho Celia no se baja ni del coche. Pero alguna foto que otra se puede hacer.

Cuando ya anochece volvemos al hotel (por supuesto paré a hacer la típica foto del anochecer en el desierto), y nos vamos a hacer una barbacoa con los ingredientes locales: canguro (sabe igual que el hígado), salchichas de emú (esto está bueno), cocodrilo (sabe igual que el pollo). Y luego a dormir a la camita, que mañana hay que madrugar
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