Pero primero hay que despedirse en condiciones de Port Fairy, así que nos vamos a desayunar al Rebacca's, y vamos luego a darnos un paseo a ver la islita de ayer de día y con menos frío. Y sí, por allí a lo lejos se ven algunos canguros e incluso alguno aparece de cerca. Cuando nos vamos del pueblo, en media hora más o menos nos metemos en la Great Ocean Road.
Como estamos yendo al revés que todo el mundo empezamos por la bahía de las islas, que es por donde se suele acabar. El caso es que al ser una costa de acantilados desde el coche no se ve mucho. Así que básicamente el viaje consiste en meter el coche hacia la derecha (atravesando el tráfico), oír al comité de sabios copilotos sobre la conveniencia y seguridad de dicha maniobra, aparcar, bajar del coche y encontrarse con esto.
Ya recuperados de nuestras hazañas aéreas por fin llegamos a los 12 apóstoles, que por cierto no son 12. Sólo les quedan 8 y uno ya desertó hace poco. Así que si alguien quiere ver esto tiene que darse prisa, que algo similar pasó en el London Bridge. Nos hacemos las fotos de rigor, y decidimos ir al siguiente sitio para hacer tiempo a que llegue al atardecer Los escalones de Gibson.
Más fotos abajo.
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| Port Fairy - Apollo Bay |

3 comentarios:
La verdad es que hubiesemos entrado en el libro "guinnees" si hubiesemos contado las veces que nos subimos y bajamos del coche,claro,al "conductor" solo le dejábamos mirar al frente,y en cuanto podía a parar.CUANTA BELLEZA!
Como dato curioso diré que aunque íbamos a restaurantes buenos,el mantel era algo que no tienen costumbre de poner, no había mucha "química" entre la carta y el servicio. besos de mamá
Desde luego mami, parece que sólo lees tú lo del viaje...
No has contado aún que en la mesa ponen el cuchillo y el tenedor juntos... ¡Y EN LA IZQUIERDA!
Tambien los demás leemos los comentarios, aunque yo en este caso que me pongo tan pesadita cuando no actualizas llevo un retraso del demonio(de Tasmania, of cors). Sigo encantada con el descubrimiento. Besos
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